Vente...
Aunque el maestro Sabina diga que el amor es eterno mientras dura... estoy segura de que existe el amor para siempre que dura una vida y que esa es la mejor droga legal...
Vente,
que te espero en la aduana del cariño
con un carnet falso
con una foto de cuando era un niño.
Vente,
tengo muchos agujeros en el brazo;
cada uno es de un abrazo
que quise darte
y tú no hacías caso.
Vente,
pero espérate un ratito,
que me inyecte tu mirada en dosis,
que me viene en gana
porque siempre estás ausente.
Vente,
que ahora aprieto el émbolo más fuerte,
para que vengas a verme
y luego te desvaneces, y luego te desvaneces.
Y la infecta jeringuilla es tu cuerpo,
y me parece que me devuelve la vida,
y es a ti a quien me devuelve.
Tu camino es mi brazo,
tu destino es mi vena,
por haberte conocido tengo encima esta condena,
pero no quiero abstinencia,
quiero alterar mi conciencia para que,
al cerrar los ojos, te vea a ti aunque me muera.
Sangre,
no me importa si contagio mi sangre porque,
cuando veo tus ojos,
todo arde y me consumo despacio por tocarte.
Sangre
que se quedó envenenada
en una parte cuando conocí a mi ángel
e hicimos el amor en cada parque.
Sangre
que brotó en cada palabra que nos dimos,
en cada beso, en cada pico
hasta que me abandonaste.
Sangre,
no quiero desintoxicación de nadie,
que no estoy intoxicado si no es por encontrarte,
si no es por encontrarte.
Y la infecta jeringuilla es tu cuerpo,
y me parece que me devuelve la vida,
y es a ti a quien me devuelve.
Tu camino es mi brazo,
tu destino es mi vena,
por haberte conocido tengo encima esta condena,
pero no quiero abstinencia,
quiero alterar mi conciencia para que,
al cerrar los ojos, te vea a ti aunque me muera.
Vente,
que te espero en la aduana del cariño
con un carnet falso
con una foto de cuando era un niño.
Vente,
tengo muchos agujeros en el brazo;
cada uno es de un abrazo
que quise darte
y tú no hacías caso.
Vente,
pero espérate un ratito,
que me inyecte tu mirada en dosis,
que me viene en gana
porque siempre estás ausente.
Vente,
que ahora aprieto el émbolo más fuerte,
para que vengas a verme
y luego te desvaneces, y luego te desvaneces.
Y la infecta jeringuilla es tu cuerpo,
y me parece que me devuelve la vida,
y es a ti a quien me devuelve.
Tu camino es mi brazo,
tu destino es mi vena,
por haberte conocido tengo encima esta condena,
pero no quiero abstinencia,
quiero alterar mi conciencia para que,
al cerrar los ojos, te vea a ti aunque me muera.
Sangre,
no me importa si contagio mi sangre porque,
cuando veo tus ojos,
todo arde y me consumo despacio por tocarte.
Sangre
que se quedó envenenada
en una parte cuando conocí a mi ángel
e hicimos el amor en cada parque.
Sangre
que brotó en cada palabra que nos dimos,
en cada beso, en cada pico
hasta que me abandonaste.
Sangre,
no quiero desintoxicación de nadie,
que no estoy intoxicado si no es por encontrarte,
si no es por encontrarte.
Y la infecta jeringuilla es tu cuerpo,
y me parece que me devuelve la vida,
y es a ti a quien me devuelve.
Tu camino es mi brazo,
tu destino es mi vena,
por haberte conocido tengo encima esta condena,
pero no quiero abstinencia,
quiero alterar mi conciencia para que,
al cerrar los ojos, te vea a ti aunque me muera.

